El Antiguo Testamento está principalmente en hebreo (y algunas secciones en arameo); el Nuevo Testamento está escrito en griego koiné — el idioma comercial y cultural de la época del Imperio Romano. Las traducciones al vietnamita o al inglés son herramientas útiles para la mayoría de los lectores; sin embargo, la etimología y el sentido léxico a veces iluminan un versículo: por ejemplo, las matices de “amor”, “gracia”, “justicia” son diferentes entre los idiomas.
No santificar la “lengua original”
Un error común es imponer una palabra griega como toda la teología. El contexto, el género y la forma en que la Iglesia ha interpretado a lo largo de los siglos siguen siendo el marco principal. Las traducciones con imprimatur, comentarios de autores reconocidos y la doctrina nos ayudan a no caer en la “etimología pop” en línea.
Herramientas seguras para el autoaprendizaje
Se pueden usar bilingües (interlineales hebreo-inglés, griego-inglés) para ver la estructura de las oraciones; consultar Bible Gateway para comparar traducciones; leer libros que introduzcan el idioma bíblico con aprobación. Aprender algunas letras hebreas/griegas ayuda a entender nombres propios — pero no es obligatorio para vivir una fe saludable.
Principios breves
- Siempre considerar toda la oración, todo el pasaje — no “detenerse” en una raíz.
- Comparar varias traducciones confiables antes de concluir que “esta versión está equivocada”.
- Preguntar a un sacerdote o a un grupo de estudio bíblico cuando una palabra cause gran controversia.
Ejemplo ilustrativo: una palabra, múltiples capas de significado
La palabra griega agapē se menciona a menudo en el contexto del amor en el sitio; aquí solo ilustra el método: al consultar el diccionario, verán muchos significados listados — cuál es correcto depende del sujeto, objeto y libro (la carta de Pablo es diferente del Evangelio de Juan en cuanto al ritmo). De manera similar, el hebreo shalom no solo significa “saludo” sino que evoca integridad, paz, prosperidad en el pacto; si solo se traduce una palabra sin considerar la oración, es fácil malinterpretar.
¿Cuándo deberías consultar a un experto?
Si un sermón o video basa toda la fe en una raíz de palabra (“el griego dice que…”) sin citar a un comentarista responsable, ten cuidado. Los estudiantes de teología y sacerdotes están entrenados en gramática, contexto e historia de la recepción — esa es la clase de seguridad que los autodidactas deben respetar. El sitio alienta a consultar la raíz como complemento a la traducción aprobada, no como la autoridad suprema de nadie.


