El sembrador bueno; el enemigo vino de noche y sembró cizaña (que es el trigo malo parecido al trigo cuando está tierno). Los siervos querían arrancarla — el dueño dijo: dejen que crezcan juntas, no sea que arranquen también el trigo. Al tiempo de la cosecha, los segadores recogerán la cizaña y la quemarán, y el trigo lo llevarán al granero. Jesús explicó: el sembrador es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la cizaña son los hijos del Maligno; la cosecha es el fin del mundo (Mateo 13:37–43).
Significado
La parábola aconseja cautela al “arrancar la cizaña” en la Iglesia y la sociedad: es fácil dañar a los justos. Al mismo tiempo, afirma que el juicio final pertenece a Dios en su debido tiempo — la justicia llegará, no será indiferente ante el mal.
Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha.
— Mateo 13:30 (según varias traducciones)Aplicación
Vivir con justicia y paciencia; evitar autoproclamarse como el que arranca la cizaña en el mundo; confiar en la claridad de Dios.
El maligno siembra — el hombre no puede controlar todo
En la explicación de Jesús, el enemigo es un agente sobrenatural y no simplemente “trigo de mala calidad”. Esto consuela a la comunidad al ver el mal mezclado en la Iglesia: no todos los males son resultado de una “mala gestión” pura, aunque la responsabilidad humana sigue existiendo. Este artículo no se expande en una doctrina sobre el demonio; solo se mantiene en la línea de Mateo 13 para evitar redundancias con otros temas teológicos.
Paciencia pastoral con los “mezclados”
El párroco y los fieles a veces quieren “limpiar” de inmediato los conflictos o a quienes consideran “cizaña”. La parábola recuerda la paz y la espera del tiempo de Dios, al mismo tiempo que la sección de preguntas frecuentes a continuación enfatiza: aún hay lugar para la disciplina y la protección de las víctimas. Ese es el equilibrio que este artículo quiere dejar claro — ningún extremismo puede resolver Mateo 13.
El brote de trigo–cizaña junto con otras parábolas en el capítulo 13
El capítulo 13 también incluye la semilla de mostaza, la levadura, la perla, la red de peces — cada parábola ofrece una perspectiva sobre el Reino de los Cielos. Al estudiar la parábola del trigo y la cizaña, no la separes del “jardín de parábolas”: verás que Dios es tanto paciente como buscador, tanto invitador como claro al final. Esa es la manera de evitar convertir una metáfora en un eslogan rígido.
Resumen
- La cizaña es obra del enemigo — no es culpa del buen sembrador.
- No arranques de inmediato — riesgo de dañar el trigo.
- La cosecha — el juicio final.
- Paciencia y esperanza en la justicia.


