No todos están invitados al verdadero matrimonio en el momento oportuno ni llamados a la vida religiosa; pero todos son bautizados en un solo cuerpo. El Concilio Vaticano II en Lumen gentium recuerda a los laicos santificar el mundo en sus propias circunstancias — la soltería es un lugar donde se puede sacrificar tiempo para el ministerio coral, la enseñanza del catecismo, la visita a los enfermos que las familias jóvenes aún no pueden afrontar. Una vida piadosa saludable para los solteros incluye: guardar el domingo, buscar un compañero santo de rendición de cuentas, y evitar tener citas como un ídolo o por desesperación. Si te sientes solo, sé honesto con tu párroco — muchas parroquias establecen ministerio de solteros en lugar de solo emparejamiento. Cuando Dios llame al matrimonio más tarde, las habilidades de servicio desarrolladas serán una dote espiritual llevada a la familia.
Disciplina sexual e internet
Ser soltero no es una licencia para navegar por contenido que dañe la dignidad; pide a Dios la gracia de permanecer puro mediante la abstinencia intencional, la confesión regular y pasatiempos o deportes saludables.
“Todo el que haya dejado casas… recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.”
— Mt 19:29 (NVI)
Solteros mayores
Orar por los nietos, dar testimonio silencioso en la parroquia es una rica espiritualidad de cabellos blancos; no dejes que la cultura juvenil la menosprecie.
Ministerios específicos para jóvenes solteros
Servir en el ministerio infantil, ayudar a quienes hacen fila para comida, ser voluntario en campos de refugiados o cantar en coros son lugares para santificar el tiempo libre. Elige una tarea y mantén la constancia en lugar de dispersarte demasiado; el párroco puede sugerir las necesidades reales de la parroquia para que no te 'auto-nombres' fuera de la comunión.
Aplicaciones de citas y pureza
Deslizar el dedo en una aplicación no es pecado, pero ver a las personas como bienes de consumo es la semilla del pecado; pon límites de tiempo e invita a un compañero de rendición de cuentas que te ayude. La exhortación apostólica sobre el amor verdadero ayuda a distinguir la soledad de la sed de comunión — Dios llena esta última con Él mismo, no con innumerables citas indiferentes.


